Colombia quiebra nexos diplomáticos con Irán y cataloga de grupo terrorista a la Guardia Revolucionaria
El Gobierno de Colombia formalizó la ruptura de sus relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, en una medida instruida por la administración del mandatario Abelardo De la Espriella que entró en vigor desde mediados de septiembre.
A través de un comunicado oficial difundido por la Cancillería, la diplomacia colombiana argumentó que el quiebre de los nexos responde directamente a las directrices de seguridad nacional y hemisférica, enfocadas en frenar el avance del crimen transnacional. Como parte del mismo decreto, el Ejecutivo declaró oficialmente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica como una organización terrorista, señalándolo de ejecutar operaciones encubiertas que atentan contra la estabilidad global y de ejercer persecución interna sobre la población iraní.
A pesar de la interrupción en el intercambio de alto nivel y el cese de misiones diplomáticas, el Ministerio de Relaciones Exteriores aclaró que los canales consulares se mantendrán operativos entre ambas naciones para la atención de trámites a la ciudadanía. Apoyándose en las convenciones de Viena vigentes para este tipo de escenarios multilaterales, la Dirección de Protocolo procedió a notificar a la delegación de Teherán los pasos requeridos para ejecutar la retirada diplomática gradual de la capital. La decisión pone término a un periodo de contactos continuos que se habían sostenido de forma intermitente desde 1975 y que habían cobrado vigor durante el anterior periodo presidencial.
Este distanciamiento diplomático evidencia un viraje profundo en la política exterior del actual gabinete de Bogotá, el cual busca alinearse de manera estratégica con prioridades de defensa regionales e internacionales. La medida coincide con el reimpulso de las alianzas de seguridad con Estados Unidos y la reactivación de nexos bilaterales con Israel, revirtiendo las orientaciones que marcaron la gestión previa. De esta forma, las autoridades colombianas reestructuran su presencia global marcando distancia respecto a los países vinculados con presuntas agresiones a la seguridad internacional.
