Comunidad de Canta Claro rechaza toma policial de su plaza
La comunidad denuncia presencia de fuerzas de seguridad en la zona verde del norte de Maracaibo tras 70 años de uso comunitario y colaboración voluntaria.
Vecinos y profesores de la urbanización Canta Claro (parroquia Coquivacoa), en Maracaibo, denunciaron que una comisión integrada por guardias nacionales y policías municipales los amenazó con tomar «a trocha y mocha» la plaza que durante más de siete décadas han mantenido con colaboraciones voluntarias.
Los habitantes rechazaron las acusaciones de cobro por el uso del espacio e hicieron un llamado al alcalde Gian Carlo Di Martino Tarquinio para que atienda las necesidades reales de la zona.
La Asociación de Vecinos de Canta Claro alertó sobre un intento de desalojo irregular en la principal zona verde de la comunidad, ubicada al norte de Maracaibo.
Según el presidente del colectivo, Fernando Gómez Rondón, una comisión mixta de seguridad se presentó sin previo aviso con la intención de ocupar el espacio bajo amenazas.
«Me vino una comisión en la que habían guardias nacionales, policías regionales, policías municipales a amenazarnos con un capitán que no recuerdo el nombre. Yo les coloqué el «Capitán América» porque me vino a querer hablar a mí de derecho», declaró Gómez, quien además es abogado de profesión.
Denuncian amenazas de desalojo en la plaza Canta Claro
El dirigente vecinal explicó que la Organización Canta Claro, propietaria de los terrenos, ha permitido durante 70 años el uso comunitario de la plaza sin restricciones políticas.
En el sitio se desarrollan actividades como fútbol, baloncesto, bailoterapia, ejercicios funcionales y béisbol de pequeña liga.
«La mayoría de los profesores aquí tienen 7, 8, 9 años llevando la actividad y nosotros queremos rescatar el uso de nuestra plaza como se viene haciendo durante todos los gobiernos municipales que ha habido de manera directa y espontánea por nosotros», agregó Gómez.
Los vecinos señalaron que la presencia de los efectivos ocurrió después de que la Alcaldía de Maracaibo comenzara a cuestionar la administración del espacio público, a pesar de que, según denuncian, la propia comunidad ha asumido los costos de mantenimiento ante el abandono institucional.
Pluralismo político sin exclusiones
Uno de los puntos que más resaltaron los vecinos fue la tradición de apertura política de la urbanización.
Según Gómez, Canta Claro siempre ha actuado como una comunidad pluralista, donde han tenido cabida todas las expresiones políticas sin que ello generara conflictos.
«Hace poco, como pluralista que es esta urbanización, le permitimos a una tendencia política de las cuales todos, el mismo alcalde Gian Carlo Di Martino aquí hizo muchos actos», recordó el dirigente vecinal.
De hecho, los residentes mencionaron que recientemente se realizó en la plaza un acto del dirigente opositor Juan Pablo Guanipa, de Primero Justicia, sin que la comunidad impusiera restricciones.
Este antecedente contrasta, a su juicio, con la actual presión que reciben por parte del ayuntamiento.
«Incluso cuando él hizo la primera reforma de la plaza Canta Claro, le colocó a las papeleras sus eslóganes, que eran de su partido.
Y aquí nadie habló de eso. Nadie se quejó de eso y seguimos haciendo nuestras actividades», añadió Gómez, en referencia al alcalde Di Martino.
Vecinos rechazan acusaciones de cobro por uso del espacio
Uno de los puntos más controversiales, según los habitantes, es la versión oficial que circula sobre un supuesto cobro de alquiler para usar las instalaciones. Fernando Gómez fue enfático al desmentirlo.
«Aquí se está hablando de que nosotros le cobramos los espacios. Eso es falso. Aquí se pide una pequeña colaboración con la que mantenemos los espacios al día.
Se compran las bolsas plásticas que debería comprar la alcaldía. Se les da incluso los suministros a los empleados de la alcaldía», detalló.
De la colaboración al abandono: el trabajo comunitario
Brian Ojeda, representante de la academia Maracaibo Sport y de la Liga Cantaclaro, corroboró que el sistema de colaboración nació ante la falta de servicios básicos en el lugar.
Con más de 60 niños en sus categorías deportivas, Ojeda detalló que la organización vecinal permitió resolver problemas acumulados por años.
«Acá había una bomba de agua que no servía, no había un sistema de riego para las áreas verdes. El señor aquí presente hizo un grupo con todos los representantes de las distintas disciplinas y se creó no un alquiler, no un pago, se creó fue una ayuda, una colaboración para el mismo mantenimiento de esta plaza», explicó.
Ojeda añadió que incluso han realizado rifas para comprar plantas eléctricas e iluminación led, mientras que los baños públicos, ahora en condiciones óptimas, eran inservibles por la falta de mantenimiento municipal.
Ingrid Ospino, profesora de bailoterapia con cinco años en el lugar, subrayó que es vecina de comunidades aledañas, como el sector 18 de Octubre, y que ninguna persona ha sido excluida por razones económicas o políticas.
«Acá nosotros no pagamos una mensualidad, nosotros pagamos una colaboración, damos una colaboración para mantener las áreas verdes, para recoger la basura, para mantener limpia nuestra cancha.
Y que todas las personas que vienen a esta plaza vivan la experiencia de recrearse en armonía y en paz», afirmó.
Llamado al alcalde Di Martino: «No dañe lo que está bueno»
Los entrevistados coincidieron en que el conflicto podría resolverse con el diálogo directo, pero aseguraron que hasta ahora la Alcaldía ha enviado comisiones de seguridad en lugar de acercarse a los representantes comunitarios.
«Señor alcalde, hágase presente aquí para que hable con nosotros los entrenadores, los cuales estamos trabajando por las comunidades sin beneficiarnos, como lo dicen, que estamos haciendo un monopolio.
No, señor, nosotros no tenemos aquí ningún monopolio, nosotros estamos aquí trabajando por esas comunidades», reclamó Ospino.
Fernando Gómez, por su parte, extendió una invitación al mandatario local para que constate el estado de las vías y priorice las urgencias reales de la comunidad, como la calle 11, que se encuentra en franco deterioro.
«Señor alcalde, no dañe lo que está bueno, arregle lo que está malo. Razón por la que él no quiso venir a hacer la inauguración de esta plaza y le viene huyendo a ese problema», sentenció.
Nereida Castellano, alumna de bailoterapia durante seis años, destacó que los cambios impulsados por la organización vecinal han sido notorios.
«Cuando empezamos aquí, los baños estaban sucios, pero hoy en día están buenísimos, limpios, aseaditos, se pueden usar, y no tenían luz, y ahora hay luz por todos lados», concluyó.
